6. The Newsroom
Volvió la pluma de Aaron Sorkin a nuestras pantallas y, como fan eterna de The West Wing y Studio 60, no podía estar más feliz de ver el detrás de cámaras de un noticiero de televisión.
El idealismo y moralina de la serie, con la que trata de aleccionar a los norteamericanos Sorkin, parecen sacados de los 90, y la crítica, niños imberbes que poseen el poder de que alguien los lea, se incomodan en sus butacas de cinismo y desesperanza, descalificando lo que hace algunos años habrían encumbrado. Tiene ironía que lo mismo pasa en la serie: hemos perdido las ganas de hacer las cosas bien y aunque todos reconocemos cuál es el modo correcto, cuando alguien lo hace, no gusta. A mí todo esto me hace reflexionar.
Hubo episodios que me emocionaron, hubo otros que me aburrieron, hay personajes y diálogos para todos los gustos, los personajes femeninos no me molestan más que los masculinos y menos en virtud o detrimento de su género. Lo que hace o dice MacKenzie McHale no caería tan mal de ser un hombre, Sloan Sabbith debería ser lesbiana, Don Keefer debería dejar de aparecer. Vamos, como la vida misma.
Con un montón de gente que me gusta en su reparto, la segunda temporada de The Newsroom además promete la presencia de Grace Gummer y Rosemarie deWitt. Yo no puedo esperar más por ella.

Coincido en casi toda tu lista. Creo que coincido bastante en gustos. A The Newsroom le han dado más palos que flores, tanto los críticos usa como la blogosfera en español. Yo entiendo las críticas, pero no he podido menos que quedarme atrapado por todos y cada uno de los capítulos, que se me pasan en un suspiro.
ResponderEliminarTengo que decir que sin duda me emociona mucho más (y me identifico más) que El ala oeste, que me sonaba más articial.
A mi lo patoso de algunos personajes es una de las cosas que más me gusta.
En cuanto a la moralina, vale que Sorkin es un aleccionador, pero encuentro que tiene toda la razón del mundo, y la limpieza ética que hace falta en los noticiarios (aquí y supongo que sobre todo en USA) es absolutamente necesaria, y si nos quiere vender que la democracia (global) depende de ello, yo estoy absolutamente a favor.
Que sean los propios medios informativos los que más critiquen a la serie es, de hecho, lo más lógico y revelador de todo el asunto.
Me encanta Newroom.