Si aún no has visto (500) Days of Summer, mi recomendación es que vayas a verla antes de leer este post, porque cuento parte de la trama y el final. Y porque es genial. Anda, aquí te esperamos.

Dicen que el amor es eterno mientras dura, que cuando lo sientes de verdad sabes que ha tocado tu puerta y ya nadie tiene que explicarte cómo es. Dicen... hay tanto que dicen. (500) Days of Summer es una película que muestra perfectamente cómo nuestro discurso amoroso posmoderno está permeado por lo que vemos en las películas, la música que escuchamos y todo aquello que nuestra imaginación planea para nuestras vidas. Cuando conoces a la persona indicada, las casualidades deben estar a la orden del día y un solo gusto en común puede inaugurar El Amor, así, con mayúsculas. O eso es lo que pensamos... y funciona mientras dura, un instante o toda la vida.
Tom (Joseph Gordon-Levitt) creció creyendo que nunca sería verdaderamente feliz hasta el día que conociera a la indicada; creencia que tiene su origen en la exposición a temprana edad a la triste música pop británica y a una interpretación errónea de la película El Graduado de Mike Nichols, a la cual hace referencia la narración en varias oportunidades. Conoce a Summer (Zooey Deschanel) y casi inmediatamente sabe que es quien ha estado buscando, pero en realidad queda prendado de ella cuando se encuentran en el ascensor y descubre que le gustan The Smiths, lo que él escucha en ese momento. Está sellado el pacto: compartimos una profunda afinidad por algo que me importa, entonces podríamos estar hechos el uno para el otro. "Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento...", nos decía Kundera alguna vez.









