Este blog lo hemos llevado durante dos años un grupo de editores que ya ustedes conocen: Antara la fanática, Antara la melodramática, Antara la histérica, Antara la que ha estudiado cine y tv y escribe sus propios productos audiovisuales, Antara la que analiza todo hasta la médula, Antara la loca por las mujeres y Antara la echada en la cama sin mayor criterio. Por eso no se me ocurre un momento y un post mejor para invitar a un alter-blogger a este espacio, que hasta ahora sólo tuvo cabida para los United States of Antara.
Tengo el honor de recibir en este blog a mi gran amiga mexicana Estefanía Vela (a.k.a. Sambuka), con quien mi vida ha tenido el placer de cruzarse hace un año casi exacto trayendo un montón de cosas buenas, conocimiento, diversión, posmodernidad y metatextualidad. Yo la admiro, respeto y quiero, y ahora ustedes podrán conocerla y conocer sus ideas, tanto en El arenero conceptual, como en sus Dirty little things o su twitter (@samnbk), pero este blog abre sus puertas para cuando ella quiera hablar exclusivamente de series de televisión o de cine, porque lo hace con el estilo, la frescura y la profundidad que siempre quise para estas páginas.
Los dejo con su post sobre esa increíble serie que es United States of Tara. Espero que disfruten de su lectura tanto como yo la he disfrutado y que le den la bienvenida en los comentarios, como me la dieron a mí hace ya más de dos años.
Y que se disuelven los Estados Unidos de Tara (y yo lloro…)
Por: @samnbk
Amé esta tercera y última temporada de United States of Tara. Me provocó de todo: risas, llanto, miedo, enojo, duda, me dio esperanza y me la arrancó a ratos también. Qué temporada. Qué episodios. Qué inicio, qué desarrollo, qué final. Y tengo mucho que decir al respecto. Así que empiezo.
Supongo que aquí es donde digo que en este post encontrarán spoilers de toda la serie. Y los que no la han visto dejan de leer. (Si no la han visto, seriamente, váyanla a ver.)
It’s funny, but…
Aunque en las temporadas pasadas habíamos visto que el desorden de Tara traía consecuencias terribles para ella y su familia, creo que fue hasta esta temporada en la que se abordó, realmente, la locura que implica su enfermedad. No sé cómo explicarlo, pero siento que hasta esta temporada el chiste quedó de lado y vimos a los alters por lo que son. No sé si sea mi percepción, pero en la primera y segunda temporada, Buck, Alice y T. eran entretenimiento. Me intrigaba más ver los límites de Toni Collette que la historia en sí misma. Me importaba más ver la transición de uno a otro a otro, que la razón por la que aparecían y lo que realmente implicaban. Marshall lo dice: la tratamos como una excéntrica, cuando en realidad está loca. La temporada, me parece, hace este giro, junto con la familia.
Para empezar, el personaje del Psiquiatra me pareció fascinante. Es la primera vez que alguien con cierta legitimidad –por decirlo de cierta forma– cuestiona realmente el desorden de Tara. Comienza a verla a ella, más que a los alters: ¿por qué ella lo permite? ¿Por qué ella los necesita? ¿Por qué es incapaz de detenerlos? Más aún cuando llegan a límites inusitados: T. golpea a Kate y prácticamente atropella a Charmaine, embarazada. Al final, Bryce envenena al psiquiatra y golpea, también, a Marshall. Y, por primera vez, el no fui yo ya no es suficiente. Lo dice Marshall: No, no es ella; pero ella lo permite.
Siento que el cambio en el tratamiento de los alters fue sutil, como lo es en la vida real. Muchas tragedias, muchos breakdowns no empiezan de manera tan trágica. Va escalando, poco a poco. Una pelea, un arranque, una borrachera, una puesta de cuerno. Pero día con día, episodio neurótico tras episodio neurótico, resulta ya incontenible, innegable, incontrolable.
It’s tragic, but…
A la vez, conforme los episodios llegan al fondo oscuro –oscurísimo– del personaje de Tara Gregson, hacen burla constante de la tragedia. La serie es un gran y constante shit happens and that’s ok. Con dolor lo dice Marshall en el museo: estamos frente a una situación de llorar o reír. Y yo prefiero reír. La escena en la que culmina todo esto es cuando Max explota –finalmente– en la última cena. Juegan, a lo largo de ese episodio, con sus breakdowns; pero cuando ultimadamente se desmonora y pierde la cordura, la respuesta que recibe es un gran: Amén. Amé esta escena. Lo amé a él golpeando al pavo, volteando a ver al cielo, acusando a Dios de ser tan cruel y rogándole que pase a molestar a alguien más. El dilema de los ateos posmodernos: ahí acabamos, golpeando una mesa, aventando los ejotes –¿o espárragos?– y maldiciendo al que no existe. Y todo está bien.
Ahora, mi parte favorita, favorita, favorita de toda la temporada tiene que ver con el tema de la familia. Con Max, con Max y Tara como padres, con los Gregson como familia. Aquí es donde más me tardaré porque son tantas las reflexiones que me han provocado.
Max Does Good
La importancia de Max en la vida de Tara jamás fue puesta en duda. Sin embargo, creo que es en esta temporada en donde la cámara voltea con él y lo cuestiona. Tara está loca, sí. ¿Pero él? ¿Qué podemos decir de este hombre que voluntariamente eligió estar con ella? ¿Que desde que era un joven universitario hasta ahora la ha elegido y la sigue eligiendo? Es bellísimo. El tema de la codependencia. Y la respuesta de él: es que la amo.
Y el cuestionamiento del hijo. El episodio en el que Marshall y su nuevo novio comienzan a armar su cortometraje me pareció hermoso. Cómo va investigando la relación de sus padres. Cómo va hilando las piezas hasta que llega a una conclusión: lo interesante aquí no es ella, sino él. Tal cual lo plantea en la pieza terminada. Que es la respuesta a Max: tú dices que la amas, pero es que también eso es una locura. Y, surge, entonces, la pregunta: la terrible, culera, cruel pregunta que surge en muchas relaciones. ¿Me estoy justificando? ¿Tengo miedos? ¿Es amor? ¿Cuáles son mis fantasmas? ¿Cuáles son mis traumas? En la segunda temporada lo habían planteado, pero no ahondaron en ello, cuando Tara le dice a Max que Shoshana (qué tal) dice que lo único que los mantiene juntos es la enfermedad de Tara.
Sólo que acá, el cuestionamiento viene del hijo. No de algún psiquiatra, no de Charmaine, no de Tara, no del mismo Max, sino de Marshall. Porque eso es algo que amo de esta serie: está Tara, está Max, está la pareja, pero siempre están los hijos. La mirada intrusa que ya no deja que la pareja haga sus locuras. La mirada que los vigila y los cuestiona. Frente a quienes se tienen que justificar. Frente a quienes se tienen que mejorar. Frente a quienes se tienen que desnudar. De quienes son responsables.
Y ese fue el otro gran, gran tema que no habían tocado en la serie y que tenían qué: ¿por qué diablos Max y Tara tuvieron hijos? ¿Por qué no abortaron cuando se embarazó de Kate? Y, no sólo eso, ¿por qué decidieron tener a Marshall? Es impresionante la escena en la que Marshall confronta a Max. Y más aún lo es la reacción de Max: en diecinueve años realmente no se había cuestionado la decisión. Sí, sabía que Tara estaba loca pero… No logra completar la frase. Su única réplica es que sus hijos, al final, fueron lo mejor que pudo haber hecho. (Ay, el último episodio, cuando Marshall le dice a Tara que no deje que le quiten her best parts en el manicomio y ella le replica que él y su hermana son sus best parts, qué cosa…)
Me conmovió demasiado esta escena. Revela cuán estúpidos tienden a ser los padres cuando se convierten en padres. Cómo no tienen la más remota idea de qué hacen, ni de por qué lo hacen. Max aparece como ese muchachuelo, más preocupado por su banda de rock que por cualquier otra cosa. Estúpido, inconsciente: sin percatarse de que está trayendo al mundo a alguien más. Pero en la escena, Max también es este padre, este esposo, este hombre que ha logrado construir una gran casa, que ama a su esposa, que ama y apoya a sus hijos.
Y es que esa es la contradicción o paradoja o no sé cómo llamarlo de la parentalidad que demuestra esta serie. No había razón para tenerlos, pero mírenlos ahora. Que es la historia de Charmaine y Neil. Que es la historia, seguramente, de todos. Lo hermoso que puede resultar a ser un error. El gran romance que puede surgir de un fling idiota. La bella familia que puede resultar de un amorío universitario.
Pero, también, lo injusto que es todo. Porque lo es. Porque por más que de forma posterior resulte que todo está bien –o que no está tan mal–, sigue sin haber respuesta para el primer interrogante: ¿por qué? Por esta razón también amé la escena en la que Max explota en la cena. Cuando reconoce que sus hijos, que no le han hecho nada a nadie, han sufrido todo esto. No lo piden y les toca. Una madre loca, un padre necio, una familia disfuncional.
Pero, también, lo injusto que es todo. Porque lo es. Porque por más que de forma posterior resulte que todo está bien –o que no está tan mal–, sigue sin haber respuesta para el primer interrogante: ¿por qué? Por esta razón también amé la escena en la que Max explota en la cena. Cuando reconoce que sus hijos, que no le han hecho nada a nadie, han sufrido todo esto. No lo piden y les toca. Una madre loca, un padre necio, una familia disfuncional.
Pero es increíble cómo, a la vez, incluso como hijo llega un punto en donde uno sí puede elegir. Crece y ya la familia no es simplemente una cadena, sino una elección también. Elección, admito, acotadísima; casi inexistente, pero elección al fin. La familia es destino, pero también es libertad. La familia se impone, pero también es voluntad. Aquí es cuando Kate habla con Evan y le dice que, aunque quiere irse a vivir con él, es momento de que apoye a su hermano. Amo esta y-griega en la vida de este personaje; o más que disyuntiva, la decisión que tenemos que tomar siempre entre lo que éramos y queremos ser. Que es, en el sentido más literal, lo que somos: Kate es esta que está con su novio y planea un futuro con él, pero regresa a ayudar a su hermano. No queda más que hacer eco de la respuesta de Evan: te amo por ello.
El significado de la familia, al interior de esta serie, creo, se pudo ver también al final de la segunda temporada. Que es uno de mis momentos favoritos también. Charmaine se queda plantada en el altar. En su mente: se queda atada y abandonada con su familia, llena de locos. Pero esa familia –Max, Tara, Marshall y Kate– es también amor. Bailan, al final. Se quieren, al final. Se apoyan, al final.
The ghosts of the past…
Vemos, en el último episodio, que Tara logra matar a Bryce. Bryce, a su vez, había matado a todos los alters, por lo que podemos decir que, por primera vez, queda solamente Tara. Ya es ella. Solo una. Un punto que amé es que es aquí cuando ya buscan la ayuda profesional fuera de Kansas (que, en la serie, claramente, se maneja como: ya buscan la ayuda de verdad). Lo que interpreto de la siguiente forma: lo que logra Tara no es vencer sus demonios, en el sentido total o último del término. Lo que Tara logra es querer vencer sus demonios.
Es como cuando el drogadicto decide internarse a rehabilitación: es la culminación de un largo y dolorosísimo proceso, pero a la vez, es sólo el inicio. Y el hecho de que Buck, Alice y T. aparezcan al final, creo, es lo que me comprueban esto de la vida de Tara. Ellos la acompañarán siempre, aunque sea en la forma de fantasmas, de cicatrices (de hecho, aparecen casi como fantasmas cicatrizados). No importa qué haga ella, no logrará desprenderse de ellos. There’s a long, long road ahead. Pero ello no significa que no haya esperanza. Que no se pueda mirar al futuro de frente. Y sonreírle directamente. Como Tara.
Porque esa es la otra: uno nunca está solo. Por más que quiera, nunca lo está. Siempre están los hijos, las esposas, las madres, las hermanas, las amigas. Pero uno también siempre está solo. Al final, es la vida propia, la locura propia, el miedo propio, la esperanza propia. Los últimos minutos de la serie demuestran eso: Tara es su familia, Tara es sus alters, Tara es Max, pero Tara es ella. Sonriéndole al futuro. There’s hope.
Vemos, en el último episodio, que Tara logra matar a Bryce. Bryce, a su vez, había matado a todos los alters, por lo que podemos decir que, por primera vez, queda solamente Tara. Ya es ella. Solo una. Un punto que amé es que es aquí cuando ya buscan la ayuda profesional fuera de Kansas (que, en la serie, claramente, se maneja como: ya buscan la ayuda de verdad). Lo que interpreto de la siguiente forma: lo que logra Tara no es vencer sus demonios, en el sentido total o último del término. Lo que Tara logra es querer vencer sus demonios.
Es como cuando el drogadicto decide internarse a rehabilitación: es la culminación de un largo y dolorosísimo proceso, pero a la vez, es sólo el inicio. Y el hecho de que Buck, Alice y T. aparezcan al final, creo, es lo que me comprueban esto de la vida de Tara. Ellos la acompañarán siempre, aunque sea en la forma de fantasmas, de cicatrices (de hecho, aparecen casi como fantasmas cicatrizados). No importa qué haga ella, no logrará desprenderse de ellos. There’s a long, long road ahead. Pero ello no significa que no haya esperanza. Que no se pueda mirar al futuro de frente. Y sonreírle directamente. Como Tara.
Porque esa es la otra: uno nunca está solo. Por más que quiera, nunca lo está. Siempre están los hijos, las esposas, las madres, las hermanas, las amigas. Pero uno también siempre está solo. Al final, es la vida propia, la locura propia, el miedo propio, la esperanza propia. Los últimos minutos de la serie demuestran eso: Tara es su familia, Tara es sus alters, Tara es Max, pero Tara es ella. Sonriéndole al futuro. There’s hope.
P.D.
Sin tanto análisis, quiero nada más mencionar de mis momentos favoritos de esta temporada:
- El episodio en el que los alters y Tara firman el contrato. Cuando están todos –Buck, Alice, Shoshana, T., Gimme y Chicken– reunidos y negociando. Cuando Tara dice: “I am dissolving the United States of Tara and declaring myself king”. Fue una de-li-cia este episodio.
- Cuando Marshall y Kate están en un campo, recargados uno en la espalda de la otra y platican como hermanos. Él le dice que la admira porque no tiene miedo y hace lo que quiere; y que él se siente atrapado. Ella le dice: Of course you’re stuck. You’re the glue. La relación entre ellos me parece de lo más hermoso que hay en la serie. Me conmueve demasiado.
- La escena en la que Tara y Marshall discuten sobre la relación entre éste y Lionel. Y ella le cuenta que, como madre, es raro ver que alguien vea a su hijo de la misma forma en la que ella lo ve. Y que así era como Lionel lo veía a él. Casi rompe mi corazón.
- Cuando Kate va con Evan y dice que ya está harta de escudarse en los problemas de su madre para no vivir. Y que tener problemas propios es un fucking human right. Y que ella quiere que él sea su problema. Dios. De las escenas románticas de chicos clase media de padres neuróticos más lindas de la historia. (Tener mis propios problemas es un derecho humano, ¡qué puntada!)
De seguro hay más, pero tengo que parar.
* Suspira y continúa con su vida y sus fantasmas *





Cuando termine de ver el "último capítulo" no lo sentí como final, pero ahora que leo esto he quedado más satisfecho y te lo agradezco.
ResponderEliminarPD: comparto contigo esas escenas que mencionas.
Saludos a las 2 ^^
Omar: ay, qué bonito que eres el primero que comenta. ¬¬
ResponderEliminarA mi el final -y toda la temporada- me pareció tan... burdo. Definitivamente no es el final que quizá muchos esperábamos: que Tara se integrara y fuera feliz y todo funcionara de maravilla. EL final. No, lo que nos dan es un final distinto: el círculo que se cierra, pero que también se abre. Y creo que, en muchos sentidos, el final de esta temporada va con el feeling de toda la temporada: la seriedad que ya le dieron a su enfermedad. Que ya nos queda claro –clarísimo– que no es cuestión de chiste y que sí está loca de atar.
Ah, pero es bien bonito. Amé la foto esa que encontré en un tumblr que desglosa en varios encuadres toda la despedida y la ida en la camioneta. <3
No sé por qué me dio tanto senti, pero ando senti con Tara.
Que lindo post, me hiciste recordar tantas cosas que ame de esta ultima temporada (y de la serie en general) que te juro que me pondría a verla de nuevo (Pero no no, para! que tenes otras series pendientes Gromix).
ResponderEliminarPersonalmente creo que el final fue perfecto, no podian inventar de la nada una "cura" para la enfermedad de Tara y hacer un "final feliz" y por eso agradezco a los creadores no haberse mandado cualquiera a la hora de cerrar bien la trama cuando se enteraron de la (injusta, sorpresiva, dolorosa, etc, etc) cancelación de la serie.
Amare a Buck y a Charmaine forever. Amare a Diablo Cody por habernos dado semejante serie forever y amare a Toni por haber interpretado tan maravillosamente a Tara, personaje inolvidable.
En cuanto a las escenas favoritas comparto varias con vos, pero especialmente la de Tara y los alters firmando el contrato... es la mejor escena que vi en una serie (cualquier serie) en lo que va de esta temporada... simplemente perfecta y todo lo que representa ufff...genial.
Besos a las dos :)
Lo que anotas acerca de la verdadera gravedad de Tara ha sido la médula de la temporada. Has dado en el punto al recordarnos lo que dice Marshall de que su madre no es una excéntrica sino que está loca: que tiene un problema realmente serio. Y eso lo sentí a lo largo de los 12 episodios, cuando en más de una parte ya no sólo me reía sino que en verdad me tensionaba, sentía el peligro de las situaciones, el bebé, el carro, la botella... sentía que ya no era seguro para nadie estar al lado de Tara.
ResponderEliminarOtro punto que me ha encantado del post y el que en realidad aporta muchas luces acerca del final es eso de que la resolución de esta historia hasta donde la vemos no es sobre cómo Tara logra vencer su problema, sino reconocer que tiene un problema para querer vencerlo. Parece obvio, pero no lo es tanto, y va conectado directamente con lo que digo más arriba.
Todo lo de la familia ha estado fenomenal, a mí los anormales me parecen los de afuera, ellos son más un ejemplo de familia para mí que cualquiera otra. Y ese plano de los tres alters en la camioneta sencillamente me rompió el corazón, me hizo llorar y reír al mismo tiempo, sabiendo que seguirán siempre allí, porque ya son parte de la familia (como bien dice Max al final de la segunda temporada cuando le promete que será lo que cada uno de ellos necesite) y queda la esperanza, con esa genial escena de la negociación, de que si algún día Tara se cura, será tomando el control de todas sus personalidades y no matándolas como hizo Bryce.
Feliz de que escribas aquí y feliz de leer lo que dices de esta serie que considero tan importante. Gracias, Omar y Gromix por comentar. Besitos a los tres.
Lagrimas por doquier, entre el final y tu escrito... wow... aun no lo supero, que temporada, y que actuaciones, realidades de la vida, fantasias de los amores.... y los fantasmas que todos tenemos... Muy padre el blog
ResponderEliminarfelicidades
This series look good as she portrays different personalities. I'd like to see her acting in her best.
ResponderEliminarFelicidades a ambas por este post. Tremendo, sensacional, qué bien contado todo!!!
ResponderEliminarCoincido en muchas cosas y me alegro, de hecho, de que más gente tenga las mismas sensaciones que yo en según qué temas. Por ejemplo entre la relación de los hermanos, la historia de Max (excelentemente resumida aquí!)
¿Diablo Cody y Toni Collette? ¿Cómo no me he enterado antes?? :-) Gracias!
ResponderEliminarVa mi respuesta a todos:
ResponderEliminar- Gromix: :3 Creo que cuando vi la escena de los alters firmando el contrato me quedé en shock no sé cuántos minutos. Fue hermosa. Me encantaba verlos todos ahí (y Buck, diciendo en voz alta, que necesitaba tiempo para su TV). Y Gimme mordiéndole la pierna a T. Y <3 Y lo increíble es que justo después de eso que pareció un breakthrough, CRASH, la realidad: "I'm fucking crazy". <3
- Free Runescape Accounts: ¬¬ Toni is awesome.
- Resistencias nulas: ¡corre a verla! Te la avientas en dos fines de semana. :D
XD qué hermoso es todo.
Hola... no es la última temporada. En algún lado leí que ya habían firmado contrato para hacer dos más.
ResponderEliminarAy, a ver, dónde dice que habrá más temporadas. Para ponernos felices. Lástima que no sea cierto. Celebraría que sí.
ResponderEliminarI love Tara so much, she portrayed different characters and it's very funny..:) Love it!
ResponderEliminarANTARAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarDespues de ese gran saludo tengo que confesarte que me siento presionada visual y literalmente con la frasecilla "Si no la han visto, seriamente, váyanla a ver", pues sinceramente me llegò a a medula y me entro la intriga de la tematica de esta serìe, obligada a verla, jaja... TANTO TIEMPO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!, se me habían ido todos los bloggers amigos, tuve que recorrer todos mis comentarios para encontrarte :), pero aquí estamos, DE VUELTA.
UN ABRAZO.
primera vez que leo este blog y comento... coincido en muchas cosas, y las escenas y en tu analisis... pero aun asi sigo buscando, el por que tener que "matar" a los alters... creo mas bien que deberian de haber sido disolvidos por ellos mismos... como en el episodio 3x01... cuando alice o shoshana le dice... es que aun nos necesitas, por eso estamos aqui... creo que debieron de ir desapareciendo por que tara ya no los necesitaba... pero bueno es mi punto de vista... aun asi amo a tara....
ResponderEliminarsaludos!
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarSe ve que he bajado de más con el ratón... copio el comentario donde debe ser :P
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